Primera fase. Menstruación

El cuerpo renueva la capa interna del útero. Los niveles hormonales son muy bajos, por eso el descanso cobra un valor especial. Una manta cálida, una taza de cacao y un paseo corto ayudan a mantener la comodidad.
Segunda fase. Folicular

El estrógeno empieza a aumentar y el estado de ánimo mejora. Los músculos se recuperan más rápido, la piel luce más luminosa y las ideas llegan con facilidad. Es un gran momento para hacer deporte, estudiar y conocer gente nueva.
Tercera fase. Ovulación

Un breve pico hormonal libera el óvulo. La temperatura corporal es ligeramente más alta, la voz suena más clara y la confianza se siente con especial intensidad. La comunicación fluye con facilidad y la creatividad resulta envolvente.
Cuarta fase. Lútea

La progesterona marca un ritmo más tranquilo y prepara el cuerpo para un posible embarazo. El apetito aumenta y aparece el deseo de comodidad y luz suave. Al planificar la semana, conviene ubicar las tareas más exigentes al principio y, hacia el final, permitirse más descanso.
Conocer el carácter de cada fase facilita elegir una rutina diaria adecuada, distribuir la carga y cuidarse con cariño.